Vanessa Martínez Clavijo


 Tenía 12 años cuando escribí por primera vez algo que supuso para mí una nueva perspectiva  de vida, de emociones. Hasta entonces, y dada mi facilidad  en el campo literario,  había escrito infinidad de cuentos que, si bien mis profesores de primaria valoraban, yo no daba mayor importancia. Pero en esta mi “primera vez”, escribí una pequeña redacción en forma narrativa, titulada “La Fuerza del Cariño”, que a mí misma me sorprendió. Recuerdo que era de madrugada, y teníamos que entregarla  por la mañana. Apenas tardé 15 minutos.

  Cuando se colocó en el panel de corcho, ya tenía una cantidad nada despreciable de compañeros que me pedían una copia.

  A raíz de aquello, me resulta impracticable concebir una sola etapa de mi existencia que no esté ligada a la escritura.

  De repente disfrutaba escribiendo....me introducía en un mundo paralelo que yo había creado.....y lo que es aún más gratificante, las personas que me leían disfrutaban también. No concibo mayor satisfacción que llegar al interior de las personas a través de la belleza.

  Con 15 años comencé mi primera novela, titulada  “El Deseo”, y  que aún está sin finalizar.  Es sumamente especial, y requiere un desarrollo y energía por mi parte que me cuesta afrontar.

  Dada mi inquietud artística, no me conformaba con escribir sobre mi entorno, y la localicé en Rumanía, lo que me permitió reunirme con el embajador  en España, D. Ángelo Florián, quien se mostró sumamente colaborador, amable y facilitando al máximo todo acceso posible a su país y cultura.

   A los 16 me trasladé a estudiar a Oviedo, Asturias, y allí sí se produjo el detonante definitivo que me llevó a la conclusión de que la escritura era “mi idioma”, la máxima expresión de todo torbellino interior que posee el ser humano.

  Allí obtuve los mejores reconocimientos por mi obra. El primer año gané con el relato corto que se presenta en esta web, “Mirada de un árbol”,  y allí también di forma y vida a “La Tierra de Nahim”.

  Una vez de regreso a Madrid, continué escribiendo, y colaborando en un boletín burgalés, durante un año.

  Tenía la necesidad de volver a empezar una novela,  y surgía por aquel entonces una visión más analítica de lo que podía suponer para mí dedicarme a esto de forma profesional, con lo cual, siendo fuerte conocedora de la novela romántica y consciente del panorama español en este campo, me decidí a intentar introducir una percepción más realista, y profunda, sin perder un ápice del leit motiv que protagoniza una novela de estas características. Nació entonces “El Rapto de la Sabina”,  mezcla de ficción y mitología griega. Fue presentado al concurso anual “Premio Novela de Primavera”, y me lo devolvieron al finalizar el concurso con una tachadura de conocido corrector en pasta blanca donde, a trasluz, podía leerse, “Finalista”.

  Desde entonces, he continuado desarrollando ideas y bocetos. Siempre con la única inspiración que me motiva el despertar alegría o tristeza, furia....o pasión, siempre despertando vida......

 


Vanessa Martínez Clavijo




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